El patio del colegio albergaba el pasado sábado nuestras cuatro “jaulas” dispuesto a regalarnos una intensa jornada de fútbol tres contra tres. Desde primera hora, se palpaba en el ambiente que el calor nos acompañaría durante los partidos y que, por lo tanto, los partidos que se jugaban en los campos uno y dos tendrían un extra de esfuerzo y entrega.

El balón echaba a rodar a las nueve y los primeros equipos empezaban a sentirse cómodos en los campos, poco espacio implicaba mucha precisión y esto dejaba, en la mayoría de los equipos, una estrategia clara: dejar siempre a alguien pendiente de la defensa.